Lagrimas de acero




Los jueces habian dictado sentencia. No habia salvacion, la muerte era la unica salida al castigo.
Miro a su alrededor, en la celda no habia mucho. Las cuadro paredes que le rodeaban, sin contar la puerta de acero.

No habian ventanas y hechaba de menos el aire puro y el cantar de las aves.
Estaba solo, pero sabia que no seria por mucho tiempo.

En esa celda por no haber no habian ni ratas. Esos pequeños rodeores que compañaban a algunos, pero no se atreviana entrar a esos modulos del edificio. Los guardias que ahi entraban eran mudos y sordos. Al menos no eran ciegos, pero era asi porque ellos tan solo veian las paredes de los pasadizos y las puertas de acera de las celdas. Nada más podian ver.
Solo habian dos soldados que tenian permiso de abrir las celdas y tenian las llaves de todas estas. Pero eran dos ogros, literalmente.

Nadie creia ya en los ogros, pero en ese lugar todo era posible y existian. Todo el mundo pensaba que ya habian desaparecido, y hubiera sido mucho mejor que fuera asi. Lamentablemente por los pocos que estabamos condenados a vivir en esas pequeñas celdas tal creencia no era real.

Tan solo podia esperar a que las horas pasaran muertas, sin decir nada, sin hacer nada, sin vivir...viviendo.

Recordando todo lo que habia dejado, su pequeña hija, tan solo tenia 6 años, y su dulce mujer. Ahora ellas dos debian vivir solar, vivir en ese mundo cruel. Temia por ellas, cualquier cosa les podia suceder. Su mujer no trabajaba, no habia aprendido oficio algunos, y la pequeña, no habia podido ir a la escuela.

Respiro con tranquilidad, respiro ese aire contaminado, ese aire encerrado que se quedabq en los pulmones tan solo para dañar el cuerpo, y recordo.

El dia que lo separaron de su familia, el dia que le robaron la libertad, el dia que se equivocaron y condenaron a un inocente en lugar del culpable.

Una mujer llorando desconsoladamente a las puertas de la sala de juicios, no la dejaron entrar por estar demasiado nerviosa. Y la pequeña niña, con brillantes lagrimas en sus ojos. Las intentaba evitar, con la voz temblorosa no dejaba de decir;

-Papa.. yo sere fuerte, cuidare de mama, y te esperaremos.

Para ser una niña de 6 años habia visto demasiado, habia vivido demasiado en un mundo donde no podria ser nunca libre, donde no podria ser nunca una niña.

Ahora ya es tarde. ¿Cuantos años han pasado? No importa. Ahora ya terminara todo. El dia de la salvacion. Esta noche, la muerte vendra a buscarle.

jueves, 29 de noviembre de 2007

1 Comment:

Spanta said...

Buff primero disculparme por no haber comentado antes. Que he estado muy liado, que estoy de finales, ademas tengo un gripazo ahora mismo.

A ver el texto me ha gustado... no es bonito precisamente pero me ha gustado. Normalmente en esa situacion se tiende a dar sensacion de desesperacion pero en este caso la esperanza es la muerte. Bueno, que me gusta XD

 
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