
Las estrellas señalaron el firmamento, estaba cerca, quedaba poco camino y luego todo terminaría. En aquella colina vería el amanecer, el único amanecer que vería en su vida. Siempre había deseado ver el sol, desde hacía siglos, pero no se acuerda cuando le dijeron que eso era imposible.
Cuando la luz del astro rey acariciara su blanca piel pondría fina su existencia, se volvería polvo y volaría junto al viendo hasta los confines del mundo. Le parecía un final precioso después de una miserable y larga vida. "Todas las vidas tienen un fin", eran las palabras con las que se despidió de él, le dolieron, pero no podía seguir con aquella existencia, viviendo a costa de vidas inocentes, vidas que podrían tener un futuro y una felicidad que ella nunca llegaría a conocer.
Sus ojos grises se clavaron en el cielo, cada vez las estrellas se veían menos, pronto saldría el sol, su juez. ¿Dolería? los juicios no suelen salir bien cuando se arrastran décadas y siglos de asesinatos a inocentes. Cerró los ojos con suavidad, inspiro ese aire que no tenían lugar en sus pulmones. Se había acostumbrado a hacer la acción de respirar para pasar desapercibida entre los humanos, siempre había deseado parecerse, pero ya sabía que nunca podría conocer esa calidez. Recordó cada rostro, cada expresión, cada mirada asustada de todos aquellos a los que había matado, aquellos que había escogido para que le sirvieran de alimento, aquellos que sin hacer nada fueron condenados a una muerte prematura.
Siguió con su camino, quería estar en la cima de aquella colina, desde ahí se veía bien el amanecer, y de fondo tendría ese castillo que durante tantos siglos le había dado cobijo, un hogar donde supuestamente era amada... ¿pero que sabían los hijos de la noche del amor?... ya no sabía porque existía, no había sentido en ello. Él le había pedido que no lo hiciera, que se quedara a su lado, le había jurado amor eterno, pero no eran más que palabras vacías que procedían de un corazón ya muerto.
Se quedo de pie en silencio mirando aquel horizonte que poco a poco iba cobrando color. La oscuridad iba desapareciendo "Así será para mi también" pensó confiada. Y entonces llego la luz. El calor le acariciaba la piel, su pelo ondulaba al viento, cerró los ojos a los pocos segundos esperando el dolor, esperando ser cenizas...
1 Comment:
me gusta mucho
=)
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